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Desde el otro lado
Mi niño precioso... parece que estuvieras hablándome desde el otro lado, diciéndome lo que debo hacer con todo el dolor que me causa tu au...
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jueves, 20 de diciembre de 2018
lunes, 9 de julio de 2018
Momento slash en La Soga de A. Hitchcock
“Rope”,
en México, “La soga” en España; en Argentina, “Festín
diabólico”. Primera película en color dirigida por Alfred
Hitchcock, 1948. Adaptación de la obra de teatro “Rope”, escrita
por Patrick Hamilton en 1929. Tiene grandes similitudes con la muerte
real de Bobby Franks a manos de Nathan Freudenthal Leopold, Jr. y de
Richard A. Loeb en 1924.
Aunque
el argumento no tiene como centro la temática homosexual, se trata
de un film donde la insinuación de ella lo impregna todo. Una pareja
de jóvenes que viven juntos en un lujoso ático de Nueva York,
Brandon (John Dall) y Philip (Farley Granger) cometen el crimen
perfecto. Comparten la teoría de que existen seres superiores en
inteligencia que estarían en pleno derecho para asesinar a
individuos inferiores, de clara inspiración en “el super hombre”
de Nietzsche. En este contexto se desenvuelve la relación homosexual
entre los dos protagonistas. Gestos, conversaciones y evidencias
imposibles de pasar por alto.
Para
ejemplo un botón. En los primeros minutos de la película la joven
pareja lleva a cabo su crimen, más parece que acaben de compartir un
orgasmo. Los jadeos, los suspiros, ese implícito “no enciendas
la luz, quedémonos así un poco más,” y el cigarrillo final
que se enciende uno de los protagonistas... ¡Ah! ¡Qué delicioso
momento slash!
lunes, 27 de noviembre de 2017
Desde el otro lado
Mi niño precioso... parece que estuvieras hablándome desde el otro lado,
diciéndome lo que debo hacer con todo el dolor que me causa tu
ausencia. No había visto esta película, "5 to 7", hasta hoy. Desde tu
muerte me cuesta un mundo verte en la pantalla. Todavía me quedan cuatro
o cinco películas tuyas por ver y quiero que no se termine nunca,
detesto los finales. Una vez haya visto todo tu trabajo no me restará
nada nuevo por descubrir... o tal vez sí. Quisiera darte las gracias una
vez más por todos los bellos sentimientos y las deliciosas emociones
que me has hecho sentir. Un amor perfecto, sí. Porque nunca fue real.
Porque estará ahí, inmutable y secreto dentro de mi corazón, por siempre
jamás.
lunes, 19 de junio de 2017
UN AÑO SIN ANTON
Ha pasado un año ya y a pesar de que sigues a mi lado a cada paso... Yebat! ¡Cómo te echo de menos! Sigue el pesado vacío en el pecho, el intransitable nudo en la garganta, el suspiro involuntario que me fuerza a tomar aliento con la dolorosa consciencia de que aún puedo respirar y tú ya no... Sigue la lágrima al borde del párpado y el llanto callado cuando nadie mira, sigue la memoria viva y dolorosa de tu horrible pérdida. Y sigue la voz interior, ronca y quebradiza, que en susurros me anima a seguir caminando: "Un paso más, aún tienes mucho que decir... ¡dílo por mí!" Y tu contagiosa risa se hace audible y una de tus deliciosas muecas se acaba asomando a mi imaginación. A veces sombra oscura a veces luz que guía, tu eterno recuerdo permanecerá conmigo por siempre. Mi amado, Anton.
domingo, 2 de abril de 2017
Cabecita sin cerebro
CABECITA SIN CEREBRO
Jacques Prévert
Es una
bici robada y sacudida por el viento,
un niño
va encima dándole a los pedales y llorando,
un
hombre valiente le persigue gritando detrás de él.
Y el
guarda barreras agita su pañuelo,
el niño
pasa justo cuando
el tren
pasa sobre él
y el
hombre valiente llega recuperando el aliento,
contemplando
su chatarra,
no
creyendo lo que ven sus ojos.
Las dos
ruedas están retorcidas,
el
manillar del revés,
el
cuadro hecho añicos,
el farol
en pedazos
y el
dinamo hecho migas.
¿Y mi
medalla de San Cristóbal,
a dónde
ha ido?
Verdaderamente
no hay más niños,
no se
sabe a qué santo encomendarse,
no se
sabe qué decir,
no se
sabe qué pensar,
no se
sabe cómo va a terminar todo,
no se
sabe dónde estamos verdaderamente.
¡Qué
montón de nada! - Dice el guardia barreras llorando.
jueves, 23 de marzo de 2017
La zorra y la máscara
Sí,
soy repelente... Estudié griego, latín y a veces me da por pensar y
todo, fíjate.
Estaba
viendo Merlí, la segunda temporada de una serie de TV3 que espero
pronto se emita en castellano para la tele nacional. ¡A ver si se
anima la Sexta de una vez! ¡Oh, y en muchas otras lenguas y países
fuera de esta España nuestra! He leído por ahí que la ha comprado
la Netflix, sea lo que sea eso... (en fin, buena suerte, Merlí) En
el capítulo séis, dedicado a Montaigne – el filósofo que se
preguntó qué sabía él -, durante la clase de latín los chicos
leen de la pizárra esta fábula de Esopo... ¿o era de Fedro? Bueno,
aquí va mi traducción - no encontraba ni una decente en google -,
espero que os guste y os haga reflexionar que para eso son las
fábulas.
No
sé, igual leí demasiadas cuando era niña...
viernes, 17 de febrero de 2017
El hada sensata
Hace tiempo que corre el rumor de que Banksy, el artista grafitero anónimo que agita mentes y descubre realidades, no es otro que Robert Del Naja, componente del famoso grupo de Bristol, Massive Atack. Durante una actuación en directo de Aurora Aksnes en un programa de radio, donde versiona la canción Teardrop de dicho grupo, el presentador le pregunta sobre el tema y ésta es su respuesta. Adoro a esta chica, ruego a los dioses que la miren con buenos ojos.
sábado, 4 de febrero de 2017
¿por qué estás tan serio?
jueves, 26 de enero de 2017
GRACIAS, PAVEL / LESEK, PAVEL
INSTRUCCIONES: pinchar en los enlaces mientras suena la canción...
...salvo en "probando, probando" - dejad ése para el final.
Gracias
Jamaica
Por
habernos dado siempre tanto reggae
Gracias
al médico
Por
curarme esta gripe tan diaria
Gracias
Canarias
Porque
allí valen las cosas más baratas
Gracias
a Rusia
Por
haber traído rica ensaladilla
Gracias
al cielo
Porque
en él pueden volar
los aviones
Gracias
por su compra
Al
salir de los grandes almacenes
Gracias
a las averías
Porque
si no mecánicos
no habrían
Gracias
a Juan Valdez
Que
nos trae su riquísimo café
Gracias
al pollo
Gracias
a la gallina
Gracias
al huevo
Gracias
a la tortilla
Aunque
esté feo decirlo pero gracias
Gracias
personas
Y
todo el que esté borracho,
a dormir la mona
Gracias
a las mujeres
Porque
así podemos ser nosotros hombres
Gracias
al perro
Que
le ladra a los ladrones cuando entran
Gracias
bisagras
Porque
así puedes cerrar cuando abras
Gracias
Bulgaria
Aunque
yo no sé por qué pero gracias
Gracias
preetending
Wanshieverwandiabuwanshumisch
Gracias
María
Por
tener la ropa limpia todos los días
Gracias
al pollo
Gracias
a la gallina
Gracias
al huevo
Gracias
a la tortilla
Gracias
al tiempo
Pero
que llueva, que llueva, que la Virgen está en la cueva
Gracias,
pago yo
¡Que
no que pago yo! ¡Que no que pago yo!
Gracias
micrófonos
Si,
hola, hey, probando, probando
Por
prestarnos su atención
Gracias
al pollo
Gracias
a la gallina
Gracias
al huevo
Gracias
a la tortilla
jueves, 19 de enero de 2017
Sher/John: canon.
Un
canon, en términos de slash fanfiction, - esas historias con parejas
homosexuales que surgen de nuestra oscura y perversa imaginación -
es una relación considerada como real, algo indiscutible dentro del
contexto. Sher/John lo es. ¿O todavía tienes alguna duda, después
de haber visto la cuarta temporada? Yo no. «It is what it is.» Para
mí, Moffat es el primer "shippeador". Adoro a ese tipo.
domingo, 15 de enero de 2017
PENSAMIENTOS
Pensamientos, ideas, reflexiones acerca de la vida y la muerte. ¿Hay algo mejor para pasar la tarde del domingo?
¡Ah, cualquier cosa en tu voz suena divino, Cumberbatch! Aunque sea mentira. ¿Podrías leer para mí los componentes del champú... en la ducha?
¡Ah, cualquier cosa en tu voz suena divino, Cumberbatch! Aunque sea mentira. ¿Podrías leer para mí los componentes del champú... en la ducha?
domingo, 18 de diciembre de 2016
Seis meses sin Anton
Triste aniversario 😭😭😭
Han pasado ya seis meses y sigo echándote de menos cada día, las lágrimas aún aparecen de vez en cuando y el agujero en el pecho no se llena con nada. Te echo de menos, mi niño precioso, mi amado Anton Yelchin.
La canción es "Brucia la terra" de El Padrino, en mi propia versión casera.
La canción es "Brucia la terra" de El Padrino, en mi propia versión casera.
All that silly stuff/Todas esas tontadas
No acostumbro a ver la televisión porque cuando la enciendo ponen cosas como esta.
jueves, 15 de diciembre de 2016
Heartbeats / Latidos
Ojito
a la campaña POWER FOR YOUTH de ING Direct y UNICEF.
«Con
40€ podemos proporcionar a 12 adolescentes de Indonesia los
conocimientos necesarios para que sean capaces de salvar su vida en
caso de desastre natural. Con 14€ podemos formar a 10 jóvenes en
Filipinas para que aconsejen en temas de salud a otros adolescentes
para prevenir el contagio del SIDA.»
¿14€
para que 10 adolescentes filipinos aprendan a ponerse un condón que
cuesta menos de 1€ y que apenas si podrán comprar? ¿40€ para
que 12 adolescentes indonesios aprendan a nadar en un tsunami de
mierda y acaben muertos de disentería o tifus? No me convence... Lo
de los latidos que hacen bailar a los dibujitos, tampoco. Todo esto
no lleva a otra cosa más que a alimentar la inminente llegada de la
Inteligencia Artificial.
Adelante, colaborad en la creación de robots
inteligentes que acabarán con la especie humana, mientras os
distraéis con dibujos animados de vivos colores y seguís pensando que
estáis ayudando a un puñado de adolescentes del tercer mundo.
Vuestro fin se acerca, incautos, y os pillará por sorpresa jugando
con el teléfono móvil.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Liz y Tristan: una extraña historia de amor.
Si
algo me gusta de verdad es un trabajo bien hecho, y American Horror Story lo es. Todas sus malditas temporadas son terriblemente
adorables. Como adorable y terrible es esta extraña historia de amor
entre dos personajes tan dispares, Liz y Tristan. El modelo, un
juguete roto, es guapo a rabiar. Liz me enamoró desde el minuto dos,
cuando conseguí reponerme al impacto que deja su mero aspecto. Ella
es irrepetible, plena y cautivadora. Os traigo un fragmento de la
quinta temporada, os animo a ver la serie al completo. Sirvan estos
minutos como homenaje a sus creadores, Ryan Murphy y Brad Falchuk. Me
rindo a los pies de su imaginación, caballeros, a su arte y a su
maravilloso estilo.
jueves, 8 de diciembre de 2016
Simon Pegg y Zoe Saldaña hablan sobre Anton Yelchin
Encontré esta entrevista de Whoopi Goldberg y me pareció entrañable el modo en que Zoe define a Anton como IRREEMPLAZABLE.
Tal vez Simon tenga razón y aquellos que no le conocimos seamos de alguna manera afortunados. Tal vez se equivoque.
Yo no me siento afortunada, más bien doblemente desgraciada por no haberle tenido nunca cerca, por no haber podido decirle tantas cosas... por no haber compartido con él ni un miserable instante que poder recordar ahora que se ha ido; desafortunada por no tener ya la oportunidad de soñar siquiera con llegar a encontrarle. Y no sé si alguna vez le conocí, quizás únicamente en mi imaginación, sólo sé que el dolor que siento desde que no está es real, y eso, Simon, no me hace afortunada.
sábado, 3 de diciembre de 2016
Anton el fotógrafo
Tal vez no lo sepáis, Anton también era fotógrafo. Si estáis en Los Ángeles podéis ir a ver una exposición con las
brillantes y hermosas fotografías de Anton en Oher, 1050 Cahuenga
Blvd, 90038, hasta el 31 de diciembre.
«I
always have this gnawing desire to create something I agree with
emotionally plus the sensation that I know nothing and must learn
more.»
- Anton Yelchin.
Siempre he tenido ese persistente deseo de
crear algo con lo que esté emocionalmente de acuerdo y la sensación
de que no sé nada y debo aprender más.
More Anton's kisses
Más besos de Anton... nunca serán suficientes.
Esa boquita de fresa, tan dulce y jugosa como una fruta madura, tan viva, tan ausente.
No, todos tus besos nunca serán suficientes.
A Frankie ya le conocemos, aunque ande
algo alicaído el pobre.
domingo, 27 de noviembre de 2016
INDEPENDIENTEMENTE DE LOS SIGLOS_Capítulo 5: “Aferrarse a la vida”
Nikolai no deja de
aprender lecciones interesantes durante sus viajes junto al señor
nadie, sin embargo es bien poco lo que sabe de la vida de su
compañero. ¿A qué mundo pertenece Nikto? ¿De qué especie es?
¿Por qué siempre ha acosado a su familia? Tal vez esté huyendo de
algo, como Nikolai, que huyó de su propia vida.
INDEPENDIENTEMENTE
DE LOS SIGLOS
Capítulo
5: Aferrarse a la vida
Llevaba
todo el día corriendo de acá para allá, al lado del señor nadie
se hace mucho ejercicio. Nikolai estaba agotado, así que cuando
entró al salón de aquella casa vacía dejó caer la mochila al
suelo y se tumbó un momento en el sofá. Todo estaba abandonado y
cubierto de polvo, los platos sobre la mesa con restos de comida
echándose a perder... como si los que vivían allí hubiesen tenido
que salir a toda prisa. Entonces se le ocurrió que aquel polvo eran
los propios habitantes de la casa: sus moradores. ¡Y los estaba
respirando! El muchacho se estremeció.
- Vale,
échate un rato, recupera fuerzas. - Nikto seguía caminando
nervioso a su alrededor, curioseando los libros ajenos en la
estantería. - A veces olvido que eres un simple humano. ¡Oh, mira!
¡Alicia en el país de las maravillas! - Exclamó con una gran
sonrisa tomando un ajado ejemplar entre las manos. - Una pena, esta
gente tenía buen gusto. - Se lamentó.
- ¡Oye
tú! - Aquel comentario sobre su humanidad terminó de sacarle de
quicio. - ¿Por qué no tienes a alguien de tu especie, sea la que
sea, como compañero? - Le espetó a la cara con desdén levantando
la cabeza del polvoriento cojín. - No sé, alguien que pudiera
seguir tu ritmo, para variar. Alguien que te ayudase a resolver
todos estos locos problemas que acostumbran a cruzarse en tu camino.
¿Te das cuenta de que siempre acabamos metidos en algún lío?
- No
siempre, la mayor parte del tiempo es divertido. - Contestó dejando
Alicia en el estante y chasqueando la lengua al tiempo que le
guiñaba un ojo.
- A
mí no me parece divertido que una máquina extraterrestre ande por
ahí convirtiendo en polvo a la gente. - Nikolai volvió a tumbarse
sin apartar la mirada del señor nadie.
- Extraterrestre...
¿por qué todo lo malo tiene que ser alienígena? - Preguntó al
aire mientras se sacaba un extraño aparato del bolsillo de la
chaqueta.
- ¿Qué
es ese trasto? - La curiosidad pudo con él y Nikolai se incorporó
para examinar el objeto más de cerca. - No te lo había visto
nunca.
El
artefacto tenía montones de lucecitas, palancas y botones que Nikto
pulsaba sin cesar. Entretanto emitía un molesto zumbido que variaba
en tono e intensidad, volviéndose insoportable en un momento dado.
- ¡Eh,
ya está bien! - Protestó el muchacho llevándose las manos a los
doloridos oídos.
- Disculpa.
- Dijo Nikto apagando el aparato. - Es lo que me temía. Esa máquina
viene persiguiéndome desde hace siglos, no se detendrá hasta dar
conmigo y matarme... otra vez.
- ¿Pero
qué es? La máquina... ¿de dónde viene? ¿Es de tu mundo? ¿Y
cómo que matarte otra vez? ¿Cuántas veces se puede estar muerto?
- Nikolai, que sentía arder la cabeza con tantas preguntas, se puso
en pie y volvió a coger su mochila. - ¡Ah, ni contestes! Vamos,
tenemos que dar con la máquina y acabar con todo esto.
- Gracias.
- Susurró Nikto cuando el muchacho pasó por su lado camino de la
puerta. - No tenemos tiempo que perder, pronto amanecerá.
Nikolai
ya empezaba a asumir que el señor nadie contaría lo que quisiera y
cuando quisiera sobre sí mismo; su existencia en sí era un
misterio. Lo urgente ahora era detener a esa maldita máquina que, de
algún modo, se había colado en el planeta Tierra y parecía ir a
acabar con toda la especie humana.
- Esto
no tendría que ser así... - Nikto caminaba a toda prisa por
la calle desierta de la zona residencial, no había nadie en
kilómetros a la redonda. - ¡Lo que está pasando no es parte de la
Historia! Eso es una buena noticia, Kolya... ¿y sabes por qué?
- Bueno,
el año dos mil veinticuatro es mi futuro... - Dijo dudando de las
palabras del señor nadie. - ¡Uno que yo no viviré al estar
muerto!
- Siempre
quejándote por tonterías. - Farfulló Nikto poniendo los ojos en
blanco. - Yo conozco la Historia, créeme, y ningún Destructor
acabó con la vida en la Tierra en el siglo veintiuno.
- Lo
que quieres decir entonces es que... - Nikolai intentaba comprender,
se detuvo a su lado en plena carretera y escudriñó los ojos azul
hielo del otro en busca de respuestas.
- ¡Podemos
cambiarlo! - Exclamó el señor nadie agarrando al chico por los
brazos y sacudiéndolo con fuerza. - ¡Y lo haremos! ¡Sólo tengo
que dar con el Destructor antes de que él me encuentre a mí y
dispararle con esto! - Añadió eufórico volviendo a sacar el
extraño artefacto de su bolsillo.
- ¿Es
un arma? - Nikolai lo miró incrédulo. - Pero si a ti no te gustan
las armas...
- Contra
un Destructor no hay otra alternativa. - Remató con su voz más
grave y profunda, parecía hablar en serio.
Cuando
amaneció el día nada hacía presagiar aquella desgracia. Sólo
había arrumacos entre las sábanas, pies grandes acariciando finos
empeines, manos fuertes rozando la aterciopelada piel de la espalda y
labios jugosos que devolvían cada beso como si fuese el último y el
primero al mismo tiempo. No fue hasta pasado el almuerzo que
empezaron a escucharse los gritos. Al atardecer ya estaban corriendo,
huyendo de aquella especie de robot monstruoso que escupía rayos
convirtiendo en polvo todo lo que alcanzaba, tratando simplemente de
sobrevivir.
Al
romper de nuevo el alba continuaban corriendo, aunque ya no huían:
perseguían al Destructor, y cuando Nikolai lo tuvo enfrente pudo
comprobar que no era tan monstruoso como él creía. Dentro de su
caparazón de máquina aquel robot estaba vivo. Algo latía y
respiraba en su interior, algo que pensaba por sí mismo. Algo que,
tal vez, podía llegar a sentir...
- ¡Aparta,
Kolya! - La voz de Nikto le atronó rebotando en las paredes del
túnel. El tren subterráneo había pasado muy cerca y el Destructor
tenía uno de sus disparadores dañado. - ¡Échate a un lado!
- ¡No,
no dejaré que lo mates! - Fue su respuesta, interponiéndose entre
el señor nadie y la máquina moribunda. - Has dicho que sólo
quedaba éste... ¡en todo el Universo!
- Sí,
es el último y tengo que acabar con él. - Insistió haciendo un
gesto con el artefacto en la mano, ordenando a Nikolai que se
quitase de en medio. - ¡Aparta!
- No,
míralo, ya no puede disparar... ¡Está indefenso! - Los enormes
ojos aguamarina de Kolya eran todo compasión. - Podría haberme
matado con su último rayo pero ha abierto un agujero en el techo en
su lugar. ¿No ves que lo único que quiere es escapar de ti?
El
chico se giró señalando a la máquina humeante, echaba chispas por
todas partes y su casco parecía estar resquebrajándose. No había
nadie en el metro, los pocos supervivientes habían huido como
cucarachas escaleras arriba hacía un buen rato. Todo estaba en
silencio. Y entonces, como en un sueño, una voz sonó dentro de sus
cabezas. Era metálica y áspera, filtrándose en sus pensamientos
resonaba hueca la voz del enemigo.
- Ya
no tiene sentido, todo ha terminado. - Decía la agonizante
criatura. - Somos los últimos... tú y yo. Por favor, no me
mates. - Suplicó a su letal
enemigo.
- Pero
tengo que hacerlo... ¡Eres un Destructor, todo lo que sabes hacer
es destruir! - Gritó Nikto sacudiendo la cabeza. - Acabarías con
la humanidad si te dejase... ¿a cuántos has matado ya? ¿Cien?
¿Quinientos? ¿Diez mil? ¿Por qué iba a dejarlo ir, Kolya?
- ¡Míralo!
- El chico seguía apuntando al robot con su dedo. La parte superior
se había abierto y un ser amorfo, bastante repulsivo, asomaba entre
el metal de la carcasa. - Mira lo que está haciendo...
Un
haz de luz se filtraba por el agujero del techo entre el hormigón.
La criatura abrió su caparazón metálico y dejó caer sus barreras,
tímidamente buscaba sentir el sol
sobre
su piel, quizá por vez primera, quizás una última vez.
- ¿Lo ves? Busca el
calor, quiere vivir... - Nikolai observaba alternativamente a los
dos alienígenas en el túnel, preguntándose cuál de ellos era el
verdadero monstruo.
- ¡No! - Gritó el señor
nadie furioso. - ¡Créeme Kolya, esa cosa no es capaz de sentir!
- Tal vez haya cambiado.
- Nikolai vio cómo el repulsivo ser parecía adoptar una expresión
placentera ante el tibio contacto de la luz solar. - Tú también
has cambiado, Nikto... ¿pero en qué te estás convirtiendo?
- ¡Es un asesino! -
Volvió a gritarle al chico con el ceño fruncido sobre la fría
mirada azul hielo.
- ¡No es él quien me
apunta con un arma! - Respondió Nikolai con rapidez.
Y
era cierto. Nikto seguía encañonándoles, esperando que Kolya se
moviera para poder disparar a su enemigo, arrepintiéndose de haberlo
traído consigo a la última batalla: ahora el chico lo había
cambiado todo con su maldita humanidad. El señor nadie se mordió el
labio con todas sus fuerzas por haber tenido tan malos pensamientos.
- Puedo sentir... -
La voz del ser se dejaba oír de nuevo en sus cabezas. - Ahora
tengo sentimientos, gracias a ti. Hay tanta oscuridad en mí...
Muchacho, tú me has salvado de mi enemigo. Haré lo que me pidas,
ordéname morir.
- No... no puedo hacer
eso. - Nikolai titubeó. - ¿Después de todo lo que ha pasado
quieres morir?
- Tú me cambiaste, ya
no sé qué soy. Esto no es vida... ¡es una enfermedad! No quiero
ser como tú, no quiero ser humano.
- La máquina era consciente de su nueva identidad, ahora que
Nikolai había tocado su alma ya no podría seguir siendo un
Destructor. No era nada. - Ordena mi destrucción, chico,
obedece.
Sabía que el señor
nadie estaba mirando, con su aparatito de luces de colores en la
mano, amenazante. Kolya sabía que le dejaría hacer; solamente si no
ordenaba la destrucción a la máquina, Nikto dispararía.
- ¿Y eso es todo? - Se
lamentó sacudiendo los rizos castaños al negar con la cabeza. - El
fin de una especie...
Comprender que nada
tiene sentido sin un final es algo que a Nikolai, como ser humano, le
costaba admitir. El maldito instinto de supervivencia, aferrarse a la
vida pese a quien pese, a toda costa. Hay algo peor que estar muerto:
vivir cuando no se desea hacerlo.
- De acuerdo entonces.
Hazlo. Muere. - Le susurró al fin a la máquina. Ríos de lágrimas
se deslizaban por sus mejillas.
- ¿Estás asustado?
- Quiso saber el moribundo.
- Sí. - Respondió con
honestidad.
- Yo también. -
Le confesó el alienígena. - ¡Autodestrucción!
El
Destructor, medio ser vivo, medio máquina, flotó un par de metros
por encima del suelo antes de desaparecer en una minúscula
implosión, como absorbido por un agujero negro que él mismo hubiese
generado. Todo acabó en menos de un segundo. No quedó nada.
Continuará
sábado, 19 de noviembre de 2016
EL ÁNGEL DE INCÓGNITO
Hace
5 meses ya que te has ido. El mundo sigue girando sobre sí mismo a
unos 1.600 kilómetros por hora, orbitando el sol a, aproximadamente,
107.000 kilómetros por hora, y desplazándose alrededor del centro
de la galaxia a unos 792.000 kilómetros por hora. Todos esos números
de vértigo implican tan sólo un simple hecho: el paso del tiempo.
Indefectible, inevitable, sin cesar y a toda velocidad. No hay vuelta
atrás. Sin embargo yo no me he movido del sitio. Sigo anclada a ese
momento en el que exhalaste tu último aliento. Siempre es ese
instante. Constantemente ese segundo. Lo terrible no es el día que
pierdes a alguien, al menos tienes algo que hacer. Lo peor son todos
los demás días que siguen muertos.
Te echo de menos, Anton. Mi niño precioso.
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